¡BAM! La puerta del fondo se abrió de golpe.

—Licenciado Falcón…

—Creo que este caso acaba de cambiar de dirección.

Eduardo se dejó caer en la silla.

La sonrisa que había traído al tribunal desapareció.

Camila miró a su madre.

Todavía no podía creerlo.

—Pensé que estabas muerta.

Isabel tomó su mano.

—Lo estuve.

Miró a Eduardo.

—Pero algunos hombres necesitan aprender una lección… para que una madre vuelva de entre los muertos.

Y por primera vez en toda la mañana…

Eduardo Santamaría dejó de reír.

Leave a Comment