4. Frutos secos y semillas
Las almendras, las semillas de sésamo, las semillas de chía y los anacardos no son las principales fuentes de calcio, pero aportan magnesio y muchos micronutrientes importantes que intervienen en el metabolismo óseo.
Además, los frutos secos contienen grasas insaturadas beneficiosas para la salud cardiovascular. Consumidos con moderación, contribuyen a una dieta equilibrada y favorecen la salud en general.
5. Frutas ricas en vitamina C
Frutas como las naranjas, los pomelos, las mandarinas y las guayabas aportan vitamina C, un nutriente esencial para la síntesis de colágeno.
El colágeno es un componente fundamental del tejido óseo, que ayuda a que los huesos no solo se mantengan fuertes, sino también flexibles y resistentes. Como resultado, la estructura ósea se conserva mejor con el paso del tiempo.
6. Pescado graso
Pescados como el salmón, la caballa y las sardinas aportan muchos beneficios para la salud ósea.
Aportan vitamina D, fundamental para la correcta absorción del calcio por parte del organismo. Además, el pescado contiene proteínas de alta calidad y ácidos grasos omega-3, que favorecen la salud cardiovascular y ayudan a reducir la inflamación.
Si el cuerpo tiene deficiencia de vitamina D, seguirá teniendo dificultades para absorber bien el calcio, incluso con una dieta rica en este mineral. Por lo tanto, consumir pescado azul entre dos y tres veces por semana es una excelente opción para la salud de los huesos y las articulaciones.