El episodio generó un fuerte debate en Portugal, especialmente después de que las imágenes del momento se difundieran en redes sociales y se volvieran virales. Organizaciones defensoras de los derechos de los animales y sectores políticos críticos de la tauromaquia aprovecharon el hecho para insistir en la necesidad de prohibir estas prácticas. El partido portugués Personas-Animales-Naturaleza (PAN) presentó un proyecto en la Asamblea de la República con el objetivo de suspender las corridas en Campo Pequeno y convertir el recinto en un espacio destinado a actividades culturales y
