Como era de esperar, las opiniones estaban divididas.
“¡Besé a mi padre y lo volvería a hacer, sin importar el riesgo! ¡Es mi padre!”, comentó una persona. Otros, sin embargo, apreciaron su consejo y escribieron que reconsiderarían su decisión de besar a alguien que ha fallecido como despedida final, independientemente del vínculo emocional que tuvieran con el difunto.
El Dr. Ivanovik hizo hincapié en que el sentido del olfato se ve afectado al besar a una persona fallecida.

La descomposición del cuerpo puede producir un olor desagradable que puede permanecer en la memoria más tiempo del esperado. Algunas personas reportan un cambio significativo en su sentido del olfato y del gusto después de tal suceso, lo que añade una capa más de complejidad a la ya de por sí emotiva experiencia de la despedida.
“Sinceramente, no creo que nadie pueda resistir la tentación de besar a sus padres en la mano o en la frente por última vez. Yo besé la mano de mi padre por última vez”, comentó un seguidor.
¿Qué opinas al respecto?
Por favor, COMPARTE este artículo con tus familiares y amigos en Facebook.
Papá aburrido
Amor y paz