Nacido en 1940 en Oklahoma, Norris tuvo una infancia marcada por dificultades económicas, lo que no le impidió construir una carrera extraordinaria. Su vida dio un giro importante cuando ingresó a la Fuerza Aérea de Estados Unidos, experiencia que lo llevó a Corea del Sur. Fue allí donde comenzó su formación en artes marciales, disciplina que terminaría definiendo su destino.
Antes de cumplir los 23 años, ya había alcanzado el grado de primer dan en Tang Soo Do, y con el tiempo se consolidó como competidor de alto nivel. Su trayectoria deportiva incluye múltiples logros, entre ellos seis campeonatos mundiales de karate, con un impresionante registro de victorias. Posteriormente, fundó su propia red de academias en Los Ángeles, contribuyendo a la difusión de las artes marciales en Estados Unidos.
El salto al mundo del cine llegó gracias al impulso de figuras influyentes. Una de ellas fue el actor Steve McQueen, quien lo alentó a incursionar en la actuación luego de haber tomado clases con él. Tras algunos papeles iniciales, Norris logró consolidarse como protagonista en el cine de acción, destacándose por su autenticidad y dominio real de las técnicas de combate.
Uno de los momentos más recordados de su carrera fue su participación en una escena junto a Bruce Lee en The Way of the Dragon (1972), considerada por muchos como una de las peleas más icónicas del cine. A partir de allí, su imagen quedó asociada al arquetipo del justiciero solitario, protagonista de historias donde el bien enfrentaba al mal.

