3. Trigo sarraceno: Energía estable y azúcares equilibrados.
Si hay un alimento que me ha acompañado toda la vida, es el trigo sarraceno. Sencillo, económico y muy nutritivo.
Cuando cumplí 60 años, comencé a notar fluctuaciones en mis niveles de azúcar en la sangre: cansancio después de comer, somnolencia repentina y debilidad. Reemplacé el pan blanco y los productos refinados por trigo sarraceno cocido en agua.
Resultado:
Energía más estable.
Menos somnolencia después de las comidas.
Mejor control del azúcar en sangre.
Una sensación de plenitud sin pesadez.
Es rico en carbohidratos complejos, fibra, magnesio y hierro.
Preparación básica:
1 taza de trigo sarraceno por 2 tazas de agua. Cocinar a fuego lento durante 15-20 minutos. No freír, sin mantequilla, sin exceso de sal.
Puedes añadir una cucharada de aceite de linaza después de cocinar para mejorar el perfil de grasas saludables.
VER PÁGINA SIGUIENTE