“No necesito invitación para entrar en mi propio edificio, Sabrina”. En medio de una gala de lujo, la exesposa apareció sin previo aviso y dejó a todos en shock. Lo que hizo a continuación, frente a su esposo y su amante, convirtió la elegante velada en el escándalo más sonado del año.
Parte 1 — Papeles sobre mármol
La lluvia golpeaba los ventanales de un ático de Manhattan como si el cielo estuviera furioso por ella.
Helena Carter, embarazada de ocho meses, apoyó una mano sobre su vientre y la otra sobre la mesa de mármol mientras August Grant, director ejecutivo de NexumTech, deslizaba hacia ella los papeles del divorcio como si le estuviera pasando un menú.
“Fírmalo, Helena”, dijo, ajustándose los gemelos sin levantar la vista. “Mi imagen necesita una renovación. NexumTech está a punto de lanzar la plataforma de inteligencia artificial más avanzada del país. Necesito a alguien que represente el futuro: glamour, poder. Eres… demasiado doméstica. Demasiado simple”.
“¿Sencillo?”, preguntó Helena con la voz entrecortada. “Me rogaste que dejara el trabajo. Querías un hogar. Me querías a mí. ¿Y ahora soy un problema porque no soy un accesorio de lujo?”.
La puerta se abrió antes de que pudiera siquiera llorar.
Sabrina Vale, la supermodelo que ahora aparece en todas las vallas publicitarias de Los Ángeles, entró envuelta en piel sintética y llena de confianza. Besó a August como si fuera la dueña de la habitación. Como si Helena ni siquiera estuviera allí.
“No es nada personal”, ronroneó Sabrina, observando con desprecio la ropa sencilla de Helena. “Son negocios. August necesita una reina, no una incubadora de básicos de liquidación. Vuelve a tu pequeña vida. Te enviaremos la pensión alimenticia… si te portas bien”.
A Helena se le revolvió el estómago. No por el embarazo.
Por la crueldad.