no estaba en los pronósticos.
No estaba en las estadísticas.
No estaba en ningún análisis previo.
Lo que estaban viendo era algo que ningún marcador puede anticipar.
Corazón.
Sofía inició la primera serie de giros.
Uno.
Dos.
Tres.
Su cuerpo parecía flotar, ligero como una hoja atrapada en una corriente invisible. Cada aterrizaje era firme, silencioso, seguro.
El público comenzó a reaccionar.
Primero con murmullos.
Luego con aplausos espontáneos.
Daniela tomó el relevo.